¡Manténganse alejados de esta clínica! Mi esposa y yo tuvimos la peor experiencia de atención médica en esta clínica. En primer lugar, si no eres italiano, prepárate para la xenofobia. En segundo lugar, te cobrarán de más. Pagamos 180 euros por una cita y nos dijeron que la segunda cita (cuando el médico revisaría los exámenes) costaría 90 euros. Al final nos cobraron 180 euros de nuevo; mi esposa estaba allí sola y no habla muy bien italiano, así que no pudo discutir. Y la guinda del pastel fue el médico: según su diagnóstico, mi esposa tenía síndrome de intestino irritable. Su tratamiento: trimebutina, probióticos, y dijo que necesitaba subir de peso... bueno, mi esposa mide 1,70 m y pesa 56 kg... no le importó su dieta ni siquiera recomendó un nutricionista. Por cierto, su diagnóstico fue incorrecto y, además de ser maltratados por el personal, desperdiciamos más de 600 euros.