Desafortunadamente, el personal del hospital parece tener como único objetivo ganar la mayor cantidad de dinero posible a costa suya, recomendando exámenes y tratamientos que no son necesarios o que son muy, muy excesivos. Además, sus conocimientos profesionales son tan pobres que un técnico de rayos X y un médico me dijeron que tenía una condición por la cual mis órganos estaban en el lado opuesto de donde deberían estar, porque estaban mirando mis radiografías al revés. En resumen, ¡evítelo si puede!