Mi mayor preocupación antes de someterme al tratamiento era la sensibilidad posterior. Estaba preparada para sentir molestias importantes, pero resultaron mucho más llevaderas de lo que esperaba y, desde entonces, han desaparecido por completo. Los resultados son muy claros y objetivos. Mis dientes son visiblemente entre 4 y 5 tonos más blancos, y el color es perfectamente uniforme en toda mi sonrisa, sin ningún tipo de irregularidad. Es una mejora indudable. También estoy haciendo un seguimiento del color y, hasta ahora, el tono se ha mantenido estable sin ningún retroceso. Todo el proceso fue gestionado de forma profesional por el cirujano y el personal en un entorno clínico moderno. Sin duda, recomendaría esta clínica a otras personas.