Los candidatos ideales para la cirugía de implante de pene son hombres con disfunción eréctil crónica o grave que no responde a medicamentos orales, inyecciones ni dispositivos de vacío. El mayor éxito se logra en pacientes con causas orgánicas de disfunción eréctil, como diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad de Peyronie o efectos secundarios de la cirugía de próstata relacionada con el cáncer.
- Antecedentes médicos: Intentos previos fallidos de tratamiento conservador de la disfunción eréctil en los últimos 6-12 meses.
- Salud física: Afecciones subyacentes bien controladas, como el nivel de azúcar en sangre o las enfermedades cardíacas.
- Condiciones específicas: Lesión vascular, traumatismo pélvico o daño nervioso después de una cirugía mayor por cáncer.
- Expectativas del paciente: Aceptación del objetivo de rigidez física sin expectativas de un aumento del tamaño del pene.
Opinión de expertos de Bookimed: Si bien muchos se centran en el historial médico, observamos que la destreza manual suele ser determinante en la elección del implante. Por ejemplo, el Dr. Bugra Cetin, de Uroaesthetic, quien ha realizado más de 900 procedimientos, suele recomendar varillas flexibles para pacientes con fuerza limitada en las manos. Por otro lado, los sistemas inflables de tres piezas, como el AMS 700, son la opción preferida para quienes buscan una discreción natural y una función espontánea.
Consenso de los pacientes: Los pacientes enfatizan la necesidad de hablar con su cirujano sobre la posible pérdida de longitud antes del procedimiento. La recuperación es posible, pero muchos recomiendan usar ropa interior ajustada y de soporte, así como ropa holgada para aliviar las molestias iniciales y la inflación temporal del dispositivo.